Macarras líquidos
Creo recordar que era un adagio anarquista ese de “La chusma también es inteligente” y nada más próximo de la realidad, dado que lo que Dios no da salamanca (o Harvard) no presta. Esto viene a colación porque me entero en una charla inesperada de los mecanismos de pago en los bajos fondos, o lo que es lo mismo los mercados fuera de la ley. Mercados que por otra parte podrían insertarse en la economía formal sin menoscabo del orden.
Según me cuentan, resulta relativamente común que algunas transacciones de drogas al por menor (típicas de macarras de barrio venidos a mas) dejar como garantía de pago algún objeto, de tal forma que la obligación de pago quede reconocida por parte del deudor. En el fondo es el mismo instrumento que un pagaré o una letra de cambio pero dado que el entorno suburbano es mas arriesgado que la bolsa o la actividad comercial convencional el acreedor exige una obligación que tenga liquidez asociada. De tal forma que si el deudor no atiende a sus pagos puntualmente las pedidas queden compensadas en parte por el intercambio del objeto en cuestión. Si algún mago de las finanzas me lee no se trata ni mas ni menos de una operación de cobertura con un colateral.
Lo interesante de esto no es tanto que exista, dado que los que creemos en la organización espontánea de la sociedad sabemos que no se necesita un MBA ni ser doctor para encontrar soluciones financieras sofisticadas. Lo llamativo del hecho es sin duda el tipo de objetos utilizados como colateral. En este caso, joyas. A decir verdad no estamos hablando de un diseño exclusivo de París ni de un sofisticado orfebre, estamos hablado de horrorosos pedazos de metal, de soberanas macarradas con el nombre del tipo o de la banda. Cosas que su función principal es demostrar el presunto valor que tienen. Se recurre como no podía ser de otra forma los metales precisos, principalmente al oro y la plata. Parece por tanto que estos macarras (en ausencia de bancos centrales) han optado por la liquidez y lo han hecho respaldando sus operaciones en verdaderos activos. Esto les ofrece muchas ventajas, desde protegerse contra la inflación hasta la movilidad de su capital. Imagínese que la policía detiene a una traficante de medio pelo con 1000€ en billetes dentro del coche fruto de un transacción anterior ¿Acaso creen que eso no le causaría problemas? Por el contrario si lleva un par de anillos de valor análogo no estará expuesto a semejantes riesgos.Posiblemente este sea el motivo fundamental para llevar toda esa suerte de collares, anillo y colgajos brillantes y pésimo gusto e incomodidad garantizada. Sin embargo no olvidemos que no es un fenómeno nuevo. Por ejemplo, las cadenas de oro, anillos y demás alhajas tan características de los gitanos o los eslavos atienden a las mismas causas. Aquellos individuos que se enfrentan a la necesidad de moverse rápido y que vena amenazado su patrimonio por terceros con facilidad hacen bien en llevar encima parte de sus activos, los cuales no solo le sirven como reserva de valor sino que representan compromisos de pagos futuros.
Otra vertiente de esta cuestión, es la moda, dado a los humanos nos encanta imitar lo que hacen los otros (así es nuestra naturaleza) no es de extrañar que si el rapero o el gipsy king (celuvki metchka) de turno nos mola, tengamos la necesidad mimética de enfundarnos pedazos de oro en la muñeca, el pescuezo o incluso los dientes. Lo haremos porque está de moda y nos satisface la discutible estética desconociendo que el origen de esta moda es un instrumento de origen financiero.
Con esto en mente, no estaría nada mal colocar a uno de estos pandilleros al cargo de un banco central. El cual seguro que tiene mucho más claro como conservar el valor que los burócratas chupópteros del sistema fiduciario. Seguro que nos lucia mejor el pelo. Son macarras , pero macarras líquidos. ¡Brindo por ellos!
Labels: liquidez, macarras, patron oro

1 Comentarios:
Excelente post. Lo que no quita para recordarte que la que está realmente buenísima es Esperanza Aguirre.
Saludos liberales
Post a Comment
<< Home